EVENTOS | Ecos del puente del Inca: La leyenda que vuelve a rugir en Santiago Rocks
El Festival Santiago Rocks prepara un estallido musical el próximo 13 de diciembre en Espacio Riesco, reuniendo a nombres icónicos del continente: Babasónicos, Andrés Calamaro, No Te Va Gustar, Molotov, Enanitos Verdes, Álvaro Henríquez y Pettinellis, y Hermanos Ilabaca. Una jornada que cruzará generaciones y sonoridades, donde el regreso de los históricos Enanitos Verdes promete ser uno de los momentos más emotivos y electrificantes del cartel.
La historia de Enanitos Verdes es casi un cuento de origen, uno que mezcla amistad, lucha y una pincelada de leyenda. En 1979, en Mendoza, Marciano Cantero decidió formar un grupo y llamó a Felipe Staiti y Daniel Piccolo, tres jóvenes que venían de un coro católico donde soñaban con tocar rock, aunque las misas no fueran el mejor escenario para riffs y distorsión. Fue así como dieron vida al trío que pronto adoptaría un nombre tan peculiar como inolvidable.
La mítica fotografía en el Puente del Inca, donde una familia registró una figura pequeña y rojiza, inspiró al periodista amigo del grupo a llamarlos “Los Enanitos Verdes del Puente del Inca”. Finalmente, la banda se quedó solo con Enanitos Verdes, un nombre que parecía caerles como un traje perfecto: misterioso, urbano y profundamente argentino.
La banda comenzó tocando en clubes y teatros de Mendoza, pero también enfrentó momentos difíciles, como aquel recordado “tomatazo” de 1980 en Andes Talleres. Aun así, la banda se mantuvo firme y en 1983 dieron el salto a Buenos Aires en busca de oportunidades. Tras un duro periodo en la capital, regresaron a su provincia, pero el destino tenía otros planes: fueron elegidos como grupo revelación en el Festival Nacional del Tango de La Falda, lo que les abrió las puertas nuevamente de Buenos Aires.
En 1984 grabaron su primer disco, “Enanitos Verdes”, una experiencia fría y complicada —literalmente, ya que vivían en un depósito helado—, pero que dejó huella con su sencillo “Aún sigo cantando”, interpretado junto a David Lebón. Una canción autobiográfica, nacida desde la necesidad de Cantero de mirarse a sí mismo y al camino recorrido.
El éxito verdadero llegó con su segundo álbum, “Contrarreloj”, producido por Andrés Calamaro en 1986. De ese disco surgieron himnos del rock en español como “La muralla verde”, “Cada vez que te digo adiós” y “Tus viejas cartas”, canciones que se convirtieron en banda sonora de miles de historias latinoamericanas.
Un año después llegó “Habitaciones extrañas”, con otro puñado de éxitos: “Sumar tiempo no es sumar amor”, “Te vi en un tren”, “El extraño de pelo largo” y “Por el resto”, consolidando al grupo como una fuerza imparable. Su presentación en el Festival de Viña del Mar de 1988 fue histórica: dos noches consecutivas, dos antorchas de plata y el reconocimiento como uno de los mejores shows argentinos en el certamen.
En 1988 cerraron una era brillante con “Carrousel”, álbum que dejó clásicos como “No me verás”, “Sos un perdedor” y la inolvidable “Guitarras blancas”, himno que los mantendría en el imaginario colectivo por generaciones.
Hoy, Enanitos Verdes regresan a Chile con la fuerza de una carrera que ha desafiado el tiempo, la pérdida y los cambios. Sus canciones no solo representan una época gloriosa del rock latinoamericano, sino también un puente emocional hacia la memoria colectiva.
El 13 de diciembre, cuando suenen los acordes de “La muralla verde” o “Guitarras blancas”, Espacio Riesco será testigo de ese fenómeno que solo pocas bandas logran: unir generaciones con la misma voz, la misma emoción y la misma energía que nació hace más de cuatro décadas en Mendoza.
Santiago Rocks promete ser una noche de leyendas, pero pocas leyendas laten tan fuerte como la de Enanitos Verdes.
¿Listo para cantar hasta quedar sin voz?

