REVIEW CONCIERTO | Cult of Fire desciende sobre Santiago: mantras de fuego, humo y black metal ceremonial

Cult of Fire

Ocho años tuvieron que pasar para que Cult of Fire regresara finalmente a Chile. Y la espera valió cada segundo. La noche del 16 de mayo de 2026, el Teatro Cariola dejó de ser una simple sala de conciertos para transformarse en un verdadero templo ceremonial donde el atmospheric tantric black metal de los checos envolvió por completo a un público devoto, dispuesto a entregarse a una experiencia tan brutal como espiritual.

La jornada comenzó con los penquistas de Abbathor, una joven pero feroz agrupación oriunda de Concepción formada en 2023 con la misión de rescatar las raíces más primitivas del black metal. Con un sonido crudo y agresivo, además de letras cargadas de satanismo, anticristianismo y brujería del sur de Chile, el cuarteto integrado por Pakinos, Seol, Vaal y DawnDeath descargó una presentación intensa basada principalmente en su debut From the Sight of Goat (2025), dejando el ambiente perfectamente preparado para la oscuridad que vendría.

Fotografìa por Francisco Rocco

Luego fue el turno de Kythrone, veteranos del apocalyptic black metal nacional. Con más de 26 años de trayectoria, el trío compuesto por FZ, Møløch y Pavel Panzerfaust 616 demostró experiencia y contundencia absoluta sobre el escenario. Temas marcados por el luciferismo, el ocultismo y una atmósfera apocalíptica hicieron temblar el Cariola, especialmente con las composiciones de Kult des Todes (2007), generando una conexión inmediata con un público que ya comenzaba a entrar en trance.

Fotografìa por Francisco Rocco

Pero lo de Cult of Fire fue otra dimensión.

Desde el primer instante quedó claro que no estábamos frente a una banda de black metal convencional. Dos enormes serpientes escoltaban el escenario mientras una especie de templo ritual emergía entre humo, luces tenues e incienso. Los músicos aparecieron completamente cubiertos por túnicas y atavíos místicos que ocultaban sus identidades, reforzando esa sensación de ceremonia ancestral más que de concierto tradicional.

Y entonces comenzó el viaje.

Fotografìa por Francisco Rocco

La agrupación checa desplegó todo el peso de su propuesta atmospheric tantric black metal: riffs veloces y helados conviviendo con largos pasajes hipnóticos, disonancias, momentos contemplativos y explosiones de blast beats demoledores. Cada canción parecía avanzar como una invocación, construyendo una tensión espiritual constante donde la violencia sonora y la introspección convivían de forma magistral.

La banda no necesita interactuar demasiado para dominar el ambiente; su presencia escénica, su simbología inspirada en las filosofías orientales y la precisión casi litúrgica de cada movimiento bastan para absorber completamente al público. Más que un show, lo de Cult of Fire fue un ritual inmersivo.

Fotografìa por Francisco Rocco

Parte importante del repertorio estuvo centrado en su más reciente trabajo, The One, Who is Made of Smoke (2025), un álbum que en vivo adquiere una dimensión aún más profunda y emocional. Las nuevas composiciones se integraron perfectamente con piezas de discos fundamentales como Triumvirát, Ascetic Meditation of Death y Moksha / Nirvana, reafirmando la evolución constante de una banda que ha logrado transformar el black metal en una experiencia sensorial y filosófica.

Fotografìa por Francisco Rocco

El público respondió como debía: absoluto respeto en los pasajes más introspectivos y explosión total cuando la brutalidad se desataba. Cuellos azotándose en sincronía, manos en alto y una comunión colectiva pocas veces vista en shows de metal extremo.

Lo vivido en Santiago fue mucho más que el regreso de una banda después de ocho años. Fue la confirmación de que Cult of Fire ocupa un lugar único dentro del metal contemporáneo. Un proyecto donde la oscuridad no solo destruye… también transforma.