EVENTOS | Cuando el trueno despierta: AC/DC y la carretera al infierno que conduce a Santiago

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Hay bandas que hacen música. Y hay otras que construyen tormentas eléctricas capaces de estremecer estadios completos. AC/DC pertenece a esa segunda categoría: un relámpago eterno que, desde 1973, ha iluminado la historia del hard rock con riffs incendiarios y una energía imposible de domesticar. Este 11 y 15 de marzo, el rugido aterriza en el Parque Estadio Nacional, prometiendo dos noches que quedarán tatuadas en la memoria colectiva del rock en Chile.

El nacimiento de una descarga imparable

Formada en Australia en 1973 por los hermanos escoceses Malcolm Young y Angus Young, junto al vocalista Dave Evans, AC/DC surgió como una respuesta cruda y visceral a la grandilocuencia sonora que dominaba el mercado. Su propuesta era simple pero devastadora: guitarras afiladas, ritmo implacable y actitud desafiante.

Tras la salida de Dave Evans en 1974, la llegada de Bon Scott marcó un antes y un después. Carismático, insolente y magnético, Bon Scott se convirtió en una figura fundamental en la consolidación del grupo, elevando su presencia escénica a niveles legendarios. Poco después, la formación se estabilizó con Cliff Williams en el bajo y Phil Rudd en la batería, completando una maquinaria rítmica que parecía diseñada para sacudir cimientos.

Ese mismo año, la banda cruzó fronteras y se trasladó a Glasgow, desembarcando en pleno auge del punk rock. Lejos de diluirse, su sonido encontró una aceptación inmediata, posicionándose rápidamente en los primeros lugares de ventas. Era el inicio de una carrera que no conocería frenos.

Un legado escrito en fuego y amplificadores

Con más de 200 millones de discos vendidos en todo el mundo, AC/DC no solo ha llenado estadios: ha musicalizado generaciones, películas y momentos decisivos en la cultura popular. Pero si hay algo que define su esencia, son sus conciertos. Vibrantes, exultantes, explosivos. Un espectáculo donde cada acorde es una detonación y cada coro un grito colectivo.

Mucho de este magnetismo se debe al inconfundible Angus Young, el guitarrista principal y símbolo visual del grupo. Uniformado como colegial rebelde, su despliegue escénico —saltos eléctricos, carreras desenfrenadas y solos que arden como pólvora— lo ha convertido en uno de los íconos más reconocibles del rock mundial.

La carrera del grupo alcanzó un punto culminante con el lanzamiento de «Highway to Hell», un álbum que redefinió el hard rock y vendió millones de copias alrededor del planeta. Canciones como «Highway to Hell» no solo catapultaron a la banda al estatus de superestrellas, sino que se transformaron en himnos universales, coreados con el puño en alto por multitudes incansables.

Santiago: próxima parada en la autopista del rock

Ahora, esa misma autopista apunta directo a Chile. El 11 y 15 de marzo, el Parque Estadio Nacional será el epicentro de una descarga histórica. No será solo un concierto: será una ceremonia eléctrica donde miles de voces se fundirán en un mismo grito, donde cada riff atravesará el aire como un relámpago y donde la historia del rock volverá a escribirse en tiempo real.

Porque AC/DC no envejece: se transforma en mito. Y cada show es una prueba de que el hard rock sigue latiendo con la misma fuerza que en 1973.

Prepárate, Santiago. La tormenta ya está en camino.

 

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