EVENTOS | Mordhaus, contratos mortales y guitarras Gibson: el delirante universo de Dethklok

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En el universo de Dethklok, comprar un disco es sencillo; sobrevivir a uno de sus conciertos es otra historia. Entre contratos que eximen a la banda de cualquier responsabilidad, cafés capaces de causar estragos y una mansión defendida por un ejército privado, Metalocalypse construyó uno de los mundos más absurdos —y metaleros— de la animación.

Con la llegada de Dethklok a Club Blondie este 24 de octubre, vale la pena mirar más allá de sus riffs y descubrir algunos de los detalles que hacen de esta creación algo mucho más interesante que una simple parodia musical.

Mordhaus: vivir como una estrella del metal… literalmente

Los integrantes de Dethklok no viven en una casa convencional. Su hogar es Mordhaus, una gigantesca mansión ubicada en la misteriosa región de Mordland y protegida por fuerzas militares propias. Porque, aparentemente, tener una sala de ensayo insonorizada no es suficiente cuando eres una de las mayores potencias económicas del planeta.

En la ficción, la banda posee una influencia tan desproporcionada que basta con respaldar un producto para dejar fuera del mercado a toda su competencia. Su popularidad es casi sobrenatural, y precisamente eso despierta las sospechas de una organización secreta conocida como el Tribunal, que intenta descubrir si el grupo está conectado con una antigua profecía apocalíptica.

La ironía es deliciosa: mientras una conspiración siniestra busca detener el posible fin del mundo, los propios músicos suelen estar demasiado ocupados con sus problemas personales, sus egos y sus interminables discusiones para darse cuenta de lo que sucede a su alrededor.

Cinco músicos, cinco egos y cero sentido común

Parte de la gracia de Metalocalypse está en que sus protagonistas pueden dominar el escenario, pero son un desastre cuando se trata de funcionar como personas normales.

  • Nathan Explosion: el vocalista y líder, famoso por su voz gutural incluso cuando habla fuera del escenario. Para él, las letras deben tener violencia, oscuridad y suficiente brutalidad.

  • Skwisgaar Skwigelf: el guitarrista principal, un virtuoso sueco convencido de ser el mejor guitarrista del planeta. Su instrumento prácticamente forma parte de su anatomía.

  • Toki Wartooth: guitarrista rítmico noruego y el miembro más joven, con una personalidad mucho más ingenua que la de sus compañeros.

  • William Murderface: el bajista, inseguro y resentido por sentirse poco valorado dentro de la banda, pese a tener talento musical.

  • Pickles: el baterista pelirrojo, con rastas, pasado de rockstar y una relación bastante complicada con el alcohol y las drogas.

Y mientras estos cinco intentan convivir, Charles Foster Offdensen, su abogado y mánager, debe mantener el negocio funcionando y sacarlos de los problemas. Probablemente sea el verdadero héroe de la historia: alguien tiene que ocuparse del papeleo cuando tu jefe puede destruir una ciudad sin proponérselo.

Cuando hasta el merchandising es peligroso

Si hay algo que Metalocalypse lleva al extremo es la relación entre el espectáculo y sus consecuencias. En uno de sus ejemplos más recordados, el lanzamiento de Duncan Hills Coffee, una marca ficticia respaldada por Dethklok, termina convirtiendo un concierto en un desastre.

El escenario se deja caer desde el aire y aplasta parte del público; después, el café promocional también se convierte en una amenaza. Lo increíble es que los fanáticos siguen adorando a la banda y están dispuestos a firmar contratos que prácticamente los dejan sin protección legal.

La exageración es precisamente el chiste: Metalocalypse se burla de la idolatría musical, el marketing desmedido y esa devoción que puede llevar a los fanáticos a justificar absolutamente cualquier cosa.

Además, el universo de Dethklok incorpora marcas reales de equipamiento, como Gibson, EMG y Line 6, mezclando referencias auténticas del mundo musical con situaciones completamente disparatadas.

El próximo desastre tiene fecha en Santiago

Todo este universo de excesos, sátira y obsesión por la brutalidad tendrá su contraparte musical en vivo este 24 de octubre, cuando Dethklok llegue a Club Blondie, Santiago, con su gira 20 Years of Brutality.
Para quienes disfrutan de Metalocalypse, el concierto es una oportunidad de conectar con el mundo de la serie desde otra perspectiva; para los fanáticos del metal extremo, es la ocasión de disfrutar una propuesta que combina interpretación musical y espectáculo visual.
Y una recomendación: si Dethklok anuncia café, merchandising o alguna promoción especial, quizá sea mejor leer la letra chica antes de aceptar. Nunca se sabe.