REVIEW CONCIERTO | Entre bosques encantados y cuerdas en llamas: Apocalyptica hizo arder el Teatro Cariola

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El pasado 23 de octubre, el Teatro Cariola recibió una propuesta musical que combinó la atmósfera de fantasía de Bosque de hualles con la potencia instrumental de Apocalyptica. Los finlandeses llegaron a Santiago con su esperado espectáculo Plays Metallica Vol. 2 para cerrar su gira latinoamericana con una presentación llena de clásicos, cercanía con el público y nuevas formas de escuchar canciones que forman parte de la historia del metal.

Bosque de hualles: un ritual entre árboles y melodías

La noche comenzó con un ambiente místico e íntimo. Bosque de hualles decoró el escenario con velas y hojas, mientras las proyecciones de paisajes naturales y gráficas inspiradas en cada canción reforzaban la identidad de su propuesta.

Con “Crepuscular”, “Sombra mía” y “Duelos”, la banda invitó al público a sumergirse en su particular universo musical. La combinación de tres guitarras, viento y percusiones creó una atmósfera envolvente que conectó tanto con sus seguidores como con quienes descubrían su música por primera vez.

“Agreste”, “Fuego desolado” y “Madre nutricia” cerraron la presentación, manteniendo el equilibrio entre melodías evocadoras y una instrumentación potente. Agradecida por la recepción y por la oportunidad de participar en el evento, la banda se despidió entre aplausos y dejó el escenario listo para el plato fuerte de la noche.

Bosque de Hualles – Fotografía por @benjamin_voorhees
Bosque de Hualles – Fotografía por @benjamin_voorhees

Apocalyptica entra en escena: la espera termina

Con el telón cerrado, el equipo preparó la imponente batería que acompañaría a Apocalyptica, esta vez en manos de Mikko Kaakkuriniemi. La espera estuvo marcada por gritos y aplausos de un público cada vez más impaciente.

Pasados dos minutos de las 21:30, comenzó a sonar la conocida “The Ecstasy of Gold”. Las luces se apagaron y tres figuras aparecieron con sus violonchelos. Sin demasiados preámbulos, los arcos golpearon las cuerdas y el escenario se iluminó con “Ride the Lightning”.

La respuesta fue inmediata: manos en alto, gritos y cientos de voces cantando al unísono. La banda recorrió el escenario con sus instrumentos, siguió las letras con los labios e interactuó constantemente con los asistentes. Desde el comienzo quedó claro que el atractivo de Apocalyptica no está solo en reinterpretar canciones conocidas, sino en darles una identidad propia a través de sus violonchelos.

Apocalyptica – Fotografía por @benjamin_voorhees

De Enter Sandman a Master of Puppets: clásicos que siguen vigentes

Con “Enter Sandman”, “Creeping Death”, “For Whom the Bell Tolls” y “The Call of Ktulu”, el repertorio avanzó sin perder el entusiasmo del público. Cada interpretación ofreció una nueva perspectiva de las composiciones de Metallica, combinando melodías reconocibles con los matices y la profundidad sonora de las cuerdas.

Entre canciones, los músicos conversaron con los asistentes sobre la gira, sus temas favoritos —y no tan favoritos— de Metallica y la recepción que habían tenido en Latinoamérica. Estos momentos aportaron espontaneidad y cercanía, evitando que el espectáculo se sintiera como una sucesión mecánica de éxitos.

La ocasión además resultó ser la última fecha de su gira latinoamericana. Los integrantes comentaron que habían dejado lo mejor para el final y aseguraron que el público chileno era su favorito. Perttu Kivilaakso incluso lo describió como el más “caliente” y luego bromeó con un simpático “Chile tiene chicas calientes”, pronunciado en un tierno español que provocó risas y aplausos.

La presentación continuó con “St. Anger”, “The Four Horsemen” y “Blackened”, antes de llegar a uno de los momentos más esperados: “Master of Puppets”. El público cantó cada verso, levantó las manos y acompañó la interpretación con un entusiasmo que se extendió por todo el teatro. La adaptación conservó la agresividad del original, pero añadió una dimensión melódica y dramática gracias al protagonismo de los violonchelos.

Apocalyptica – Fotografía por @benjamin_voorhees

Un momento íntimo antes de volver al metal

Después de tanta energía, “Nothing Else Matters” ofreció una pausa emotiva. Los asistentes se balanceaban de un lado a otro mientras tarareaban la melodía junto a los músicos. Fue uno de los pasajes más cercanos de la noche y una buena muestra de cómo Apocalyptica puede cambiar el carácter de una canción sin perder su esencia.

La tranquilidad duró poco. “Seek & Destroy” devolvió la intensidad al repertorio y los tres músicos se acercaron al público para saludar, chocar puños y cantar junto a los fanáticos. Incluso alguno bajó del escenario durante unos segundos, acortando todavía más la distancia con quienes llevaban toda la noche acompañándolos.

Apocalyptica – Fotografía por @benjamin_voorhees

One: una despedida distinta

Para cerrar, Apocalyptica presentó su versión de “One” con un recurso particular: mientras los violonchelos interpretaban la melodía, una grabación de voz profunda y grave recitaba la letra como si estuviera leyendo una carta. La decisión aportó un carácter sombrío y narrativo a una canción que ya destaca por su carga emocional.

Tras despedirse afectuosamente, los músicos abandonaron el escenario. La sensación de que el concierto había terminado llegó acompañada de la emoción de haber presenciado una interpretación única de canciones que muchos han escuchado durante años. Fue un cierre coherente con la propuesta de la banda: respetar los originales, pero encontrar nuevas formas de presentarlos.

Apocalyptica – Fotografía por @benjamin_voorhees

Que no pase tanto tiempo hasta el próximo encuentro

Durante el concierto, la banda comentó que había intentado visitar Chile en un par de ocasiones anteriores, pero que no había sido posible concretarlo. Esta vez, el encuentro finalmente se realizó y el público respondió con entusiasmo durante toda la presentación.

La noche fue una demostración de la versatilidad de Apocalyptica y de su capacidad para conectar con distintas generaciones de fanáticos. Desde la propuesta atmosférica de Bosque de Hualles hasta las reinterpretaciones de “Ride the Lightning”, “Master of Puppets” y “One”, el Teatro Cariola recibió dos propuestas diferentes que encontraron su espacio en una misma jornada.

Solo queda esperar que la próxima visita no tarde demasiado. Después de una presentación así, sobran los motivos para querer ver nuevamente a los finlandeses en Chile, ojalá que vuelvan pronto.

Apocalyptica – Fotografía por @benjamin_voorhees