REVIEW CONCIERTO | Entre mosh y pop: así se vivió el intenso Día 2 de Lollapalooza Chile 2026

14.Sabado.DJO.PH@guscanales.ED@greliis.

El segundo día de Lollapalooza Chile 2026 en el Parque O’Higgins estuvo marcado por una convocatoria masiva que se hizo sentir desde temprano. Las grandes aglomeraciones en distintos escenarios reflejaron el alto interés del público por la programación de la jornada, aunque también dejaron en evidencia algunos desafíos en la organización del flujo de asistentes dentro del recinto. Incluso en los accesos al parque se registraron momentos de congestión que retrasaron el ingreso de muchos fanáticos durante las primeras horas del día. Aun así, ni las filas ni el intenso calor que volvió a hacerse presente durante la tarde fueron impedimento para que miles de personas recorrieran el parque y disfrutaran de una jornada cargada de música y energía.

La actividad musical comenzó con fuerza en el Alternative Stage gracias al debut de Mano de Obra, agrupación oriunda de Quilicura que irrumpió con un hardcore punk directo y combativo. Liderados por el vocalista Javier Martínez, el quinteto desplegó cerca de 45 minutos de intensidad sonora, combinando distorsiones melancólicas con una base rítmica vertiginosa que conectó rápidamente con los asistentes más madrugadores del festival. Su presentación también estuvo marcada por un discurso social frontal, reafirmando el carácter contestatario que define su propuesta dentro del circuito independiente.

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Más tarde, el turno fue para Cómo Asesinar a Felipes, quienes volvieron al festival reafirmando su condición de banda de culto dentro de la escena chilena. Desde el Lotus Stage, el conjunto liderado por Felipe “Metraca” Salas ofreció una ejecución técnica impecable que transitó por su característico jazz oscuro y experimental. La presentación también sirvió como adelanto de su próximo trabajo discográfico y contó con la participación especial de María Segú, quien aportó una nueva dimensión melódica al sonido sofisticado de la agrupación.

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La presencia nacional continuó con Candelabro, quienes volvieron al festival por segundo año consecutivo consolidando su creciente reconocimiento dentro del rock chileno contemporáneo. Desde el Cenco Malls Stage, el septeto desplegó una propuesta sonora ambiciosa que combinó guitarras, teclados y saxofones en una ejecución instrumental sólida y dinámica. El clímax del espectáculo llegó hacia el cierre del set con interpretaciones de Fracaso, el tributo a Los Prisioneros titulado Ultraderecha acompañado de gráficas críticas hacia figuras políticas del continente y finalmente la potente Pecado, confirmando su lugar como uno de los proyectos más interesantes del recambio generacional.

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La jornada también tuvo espacio para fenómenos globales del circuito alternativo. Bajo el nombre artístico Djo, el actor Joe Keery debutó en el festival con un show de rock independiente cargado de matices psicodélicos. Tras agotar su sideshow previo, el músico estadounidense conectó con el público chileno a través de su repertorio y especialmente con su éxito viral «End of Beginning», coreado masivamente por los asistentes en uno de los momentos más multitudinarios de la tarde.

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Uno de los shows más intensos del día estuvo a cargo de Turnstile, quienes regresaron al festival reafirmando su posición como una de las bandas más influyentes del hardcore contemporáneo. Liderados por Brendan Yates, los estadounidenses desplegaron un set marcado por la potencia de las guitarras y la energía colectiva del público, que respondió con circle pits, pogo generalizado y mosh prácticamente en cada canción. La banda aprovechó la ocasión para presentar material de su más reciente álbum, Never Enough, combinándolo con los himnos que han definido su ascendente trayectoria internacional.

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Con la llegada de la noche, el Banco de Chile Stage recibió el esperado regreso de Lorde, quien volvió a encontrarse con el público chileno tras su recordado paso por el Primavera Sound 2022. La cantautora neozelandesa lideró un espectáculo elegante y emocional en el que presentó canciones de su álbum Virgin, acompañada por una cuidada puesta en escena junto a su banda y bailarinas. Uno de los momentos más memorables del concierto llegó con la interpretación de «David», cuando la artista se acercó al público cercano a la mesa de sonido y finalizó la canción sobre una estructura auxiliar, generando un instante de conexión íntima con los fanáticos.

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El gran cierre de la jornada estuvo en manos de Los Bunkers, quienes hicieron historia al convertirse en la primera banda chilena en encabezar el escenario principal del festival. El quinteto penquista reafirmó su estatus como uno de los referentes más importantes de la música nacional con un espectáculo que combinó potencia instrumental y emotividad. En esta nueva etapa, la agrupación incorporó a Cancamusa en la batería, además de sumar los teclados de Martín Benavides y el acompañamiento del Cuarteto Austral, generando una reinterpretación más robusta de su repertorio. La transición desde un inicio más acústico hacia un bloque completamente eléctrico revitalizó sus clásicos y terminó por conquistar a una multitud que celebró este hito histórico para la música chilena.

Conclusión

El segundo día de Lollapalooza Chile 2026 dejó como balance una jornada marcada por la diversidad musical y por la enorme respuesta del público que colmó el Parque O’Higgins. Desde el ímpetu del hardcore y las propuestas experimentales hasta los grandes momentos pop y el histórico cierre de Los Bunkers, el festival volvió a demostrar su capacidad de reunir distintas generaciones y estilos en un mismo espacio. A pesar de los desafíos logísticos y del intenso calor que acompañó gran parte del día, la energía colectiva del público y la solidez de las presentaciones confirmaron que el evento continúa siendo uno de los encuentros musicales más importantes del continente.