REVIEW CONCIERTO | Epica en Chile: majestuosidad, conexión y una velada épica junto a Fleshgod Apocalypse

Epica-01

El Teatro Caupolicán volvió a vibrar con una de esas jornadas que recuerdan por qué Chile es considerado un templo del metal. En un ambiente cargado de expectación, la noche comenzó con la participación de la banda nacional Decessus, quienes se encargaron de abrir la velada con fuerza y convicción, dejando en alto el nombre del metal chileno y preparando el terreno para lo que vendría.

Fleshgod Apocalypse: sinfonía de brutalidad y elegancia

Desde Italia llegó la primera gran revelación de la noche: Fleshgod Apocalypse. Su presentación fue una experiencia total, donde la precisión inhumana de la batería de Francesco Paoli se entrelazó magistralmente con la elegancia pianística de Francesco Ferrini y la etérea voz soprano de Veronica Bordacchini. Esta combinación, sumada a los guturales de Paolo Rossi y los arreglos orquestales, dio vida a un espectáculo glorioso, gótico e intenso que dejó a todos sin aliento.

@edo_cl

El setlist, mayormente enfocado en su más reciente álbum «Opera», llevó al público por un viaje sonoro que osciló entre la furia técnica y el dramatismo teatral. Canciones como «I Can Never Die» y «Pendulum» mostraron el filo de su brutalidad, mientras que «Morphine Waltz» y «Bloodclock» desplegaron ese costado sinfónico que distingue a la agrupación. Sin embargo, el momento más inesperado llegó con el cierre: un cover de «Blue (Da Ba Dee)» de Eiffel 65 que sorprendió y desató carcajadas y euforia, mostrando que incluso en medio del caos y la oscuridad hay espacio para la comedia y el juego.

Epica: majestuosidad y conexión profunda

El turno de Epica comenzó puntualmente a las 21:30 y fue la culminación de una jornada soñada. Desde el inicio con «Cross the Divide», el público se sumergió en un mar de emociones que no soltó hasta el último acorde. Mark Jansen lo dijo con claridad: “Cada vez que venimos a Chile siempre se supera. Hoy queremos que se supere aún más”. Y así fue.

@edo_cl

El despliegue escénico fue majestuoso: luces, visuales y un sonido impecable que abrazó a cada asistente. Las pantallas, con sus impresionantes visuales e iluminación, crearon una experiencia inmersiva que transportó al público a mundos fantásticos, reforzando la narrativa épica de cada tema.

@edo_cl

La velada no estaría completa sin mencionar a Simone Simons, quien brilló con una interpretación vocal impecable, combinando potencia, lirismo y emotividad. Su voz, a ratos cristalina y en otros momentos cargada de una fuerza arrolladora, fue el hilo conductor de todo el espectáculo. Simone cautivó no solo por su técnica y presencia escénica, sino también por su calidez al conectar con la audiencia chilena, que respondió coreando y aplaudiendo cada una de sus intervenciones.

@edo_cl

Entre los momentos más memorables estuvo la interpretación de «The Obsessive Devotion», donde el carismático tecladista Coen Janssen bajó al público con su teclado portátil, convirtiendo el Caupolicán en un océano de cercanía y complicidad. Su ya clásico teclado giratorio, junto con el instrumento oval portátil, agregaron ese sello único que mezcla virtuosismo con espectáculo.

@edo_cl

El setlist fue un viaje épico en sí mismo: la nostalgia de «Sensorium», la fuerza de «Unleashed» y «The Last Crusade», la belleza de «Design Your Universe» y el éxtasis colectivo con «Cry for the Moon» y «Beyond the Matrix» con la cual pusieron a todos a saltar. Finalmente, «Consign to Oblivion» cerró con un dramatismo arrollador, como un himno compartido entre banda y público.

Una velada inolvidable

El público chileno, una vez más, demostró por qué es uno de los más apasionados del mundo, y tanto Epica como Fleshgod Apocalypse respondieron con actuaciones que superaron todas las expectativas.

La velada en el Caupolicán no fue solo un concierto: fue un encuentro entre lo brutal y lo sinfónico, entre lo humano y lo épico, entre la fuerza desatada y la elegancia. Una experiencia inolvidable que reafirma a Chile como una de las plazas más queridas y respetadas del metal mundial.

Nota: Luis Bonilla

Fotos: @edo_cl

Comparte esta noticia con tus contactos