REVIEW CONCIERTO | FORBIDDEN, VIO-LENCE Y VENOM INC en Chile: Noche de heavy, noche de thrash, noche de los padres del groove metal
La noche fue una descarga directa de electricidad, sudor y memoria retrospectiva y colectiva. Desde que se apagaron las luces, se sintió como se cierne en el escenario glorias ochenteras de heavy, thrash y groove metal. Esos momentos que se escriben con el sonido de las leyendas y que quedan tatuados en la retina y tímpano.
Venom Inc. salió con la misión clara: invocar el espíritu primitivo del metal extremo. No hubo rodeos ni poses innecesarias Riffs como cuchillas, actitud desafiante y esa aura oscura que recuerda viejas glorias, pero también trae lo nuevo para nuevas generaciones.
El set fue una celebración de la blasfemia sonora, con canciones que sonaron crudas, agresivas y absolutamente vivas. No fue nostalgia barata, fue reafirmación: Venom Inc. no vive del pasado, lo usa como puñal en pentagrama.

El público respondió como se esperaba: Puños en alto, coros gritados con rabia y una energía casi violenta en el aire. Había algo en el aire, una huella de historia y mal. De pronto, se cortó la electricidad de todo el recinto. Al principio hubo comprensión. Pero, con el pasar de los minutos casi eternos, el descontento se comenzó a demostrar. Entonces, su baterista comenzó a improvisar la canción con tan sólo las percusiones a su favor: el tono de marcha hasta comenzar a interpretar la canción que no finalizaron y el público comenzó a corear “¡Evil, satan, evil, satan!”. La banda se despidió entre penumbras, mientras el equipo técnico libró por dar solución a esto.

Luego llegó Vio-lence, y el ambiente cambió de ritual oscuro a asalto thrash metal, sin piedad. Desde el primer golpe, quedó claro que lo suyo es velocidad, precisión y furia sin concesiones. La banda sonó afiladísima, con riffs que te empujaban al mosh pit (lo intentaron, pero no lograron girar, debido a tal magnitud de personas). Cada canción fue una patada directa al pecho, ejecutada con una potencia que muchas bandas jóvenes quisieran.
Hubo momentos de ensordecedores coros de parte del público, gritos muy propios de la exposición sonora que es Vio-lence, donde el público explotó de caos perfectamente sincronizado. La banda demostró que el thrash metal de la Bay Area sigue siendo una bestia hambrienta.
Forbidden fue el broche técnico y emocional de la noche. Su entrada se sintió como el regreso de viejos maestros que no necesitan probar nada, pero igualmente lo hacen.
La complejidad de sus composiciones brilló en vivo: Cambios de ritmo impecables, solos elegantes y una base groovera que sostuvo todo con autoridad absoluta.
Cada músico tuvo su momento para destacar, sin caer en el virtuosismo vacío. Todo estuvo al servicio de las canciones, y eso se agradece en una escena donde el ego a veces manda más que la música.

El sonido general del show acompañó la intensidad, potencia, claro, y con ese volumen que no perdona, pero tampoco ensucia. Se sintió cada golpe de batería y cada nota grave de bass en el pecho, cada estridencia, riffs duros y swing.
La presentación de Forbidden, no es sólo una exposición de un técnico thrash metal, sino que también retrata una noche de los padres del groove metal.
Lo que realmente se vivió fue un sentido de hermandad. Personas de distintas edades, camisetas gastadas, puños al aire y la certeza de estar compartiendo algo memorable..
Este show no fue sólo un concierto, fue una reafirmación de por qué el metal sigue vivo, peligroso y necesario. Venom Inc, Vio-lence y Forbidden no tocaron para agradar, tocaron para incendiar, y lo lograron.
¿Cuál fue la canción que más disfrutaste?
