REVIEW CONCIERTO | Heavy metal sin concesiones junto a Metalucifer, Thunder Lord y Eternal Thirst

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La noche del domingo quedó escrita en la memoria de los fanáticos del metal nacional. Después de más de una década de espera, Metalucifer regresó a Santiago para ofrecer una descarga implacable de puro heavy metal, liderados por la leyenda Gezolucifer (también conocido por su trabajo en Sabbat) y su firme convicción por el género.

La cita fue en la Sala RBX, donde el ambiente ya estaba cargado desde temprano: cánticos, camisetas negras, cueros, chalecos con parches, y una mezcla de generaciones que iban a vivir algo especial.

Thunder Lord

El espectáculo arrancó con Thunder Lord, quienes abrieron la jornada con un set lleno de energía y velocidad, marcando desde el primer minuto el tono que dominaría la noche. Su heavy-speed metal funcionó como detonador: riffs pulidos, tempos que no bajaban, y una conexión inmediata con la audiencia que seguía ingresando. Podía sentirse cómo la atmósfera se cargaba, y los asistentes empezaron a vibrar desde temprano.

José Onetto

Eternal Thirst

Luego fue el turno de Eternal Thirst, representantes de la vieja escuela del metal chileno. Con cinco discos de estudio en su haber y su más reciente “Nesting of Chaos” (2025) como carta de presentación, desplegaron precisión y potencia. Sus temas mantuvieron el fuego encendido: doble pedal, guitarras afiladas, voces firmes. Para muchos del público, era la ocasión de ver a una de sus propias bandas de metal locales brillando como parte del cartel internacional.

José Onetto

El plato fuerte: Metalucifer

Cuando Metalucifer subió al escenario, la Sala RBX estalló. Sin grandes discursos ni pausa introductoria, abrieron directamente con “Born to Play Heavy Metal”, fue un arranque brutal: riffs filosos, bajos densos, baterías demoledoras. La banda recorrió su discografía como si fuera una máquina de precisión samurái, entregando himnos como “Heavy Metal Drill”, “Heavy Metal Samurai”, “Heavy Metal Chainsaw” y “Heavy Metal Bulldozer”.

José Onetto

El público una fusión de veteranos que conocen cada acorde y nuevas generaciones descubriendo el rito del true heavy metal respondió con entusiasmo contagioso: puños en alto, coros unísonos, cerveza volando por los aires, headbanging sin descanso. En ese recinto ligero pero a tope, la pared de sonido, sudor y energía era palpable.

José Onetto

Sonido, ambiente y adrenalina

El sonido fue sólido: guitarras precisas, batería que marcó el pulso con autoridad, voces potentes que no se perdieron por sobre el volumen. No hubo concesiones, solo autenticidad. El espacio relativamente íntimo de la Sala RBX favoreció la cercanía del público con la banda y potenció la conexión. En ese entorno, la sensación de culto de pertenencia a un círculo de amantes del metal de verdad se hizo evidente.

José Onetto

Nota y foto: Jose Onetto

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