REVIEW CONCIERTO | James Blunt celebró 20 años de emociones en el Movistar Arena con su gira Back to Bedlam

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Una noche llena de emociones encontradas, memorias musicales y mucho, mucho humor británico. Así fue el reencuentro de James Blunt con su fiel audiencia chilena, en el marco de la gira 20 aniversario de «Back to Bedlam», su álbum debut que cambió el rumbo del pop melancólico en los 2000 y que lo transformó en un fenómeno global.

La jornada comenzó con la participación del proyecto chileno SOU (Sound of Universe), formado por Pía Carpanetti y Carlos Cleaver, quienes presentaron parte de su álbum debut «X», una obra que combina influencias del rock alternativo, el new wave y la estética dark wave. Canciones como “Over Again”, “Burn Again” y “I’ll Change the World” destacaron por su intensidad emocional y una producción envolvente que fue ganando al público canción tras canción. Surgido en plena pandemia, SOU es una propuesta arriesgada, sofisticada y honesta. Si bien su estilo contrastaba con el perfil del público presente ,mayormente seguidor del pop romántico y melódico de Blunt, su presentación fue respetada y valorada, y dejó una grata impresión por su calidad interpretativa y estética cuidada.

Luego, fue el turno del británico, quien apareció en escena entre ovaciones con “High”, dando inicio a un viaje directo al corazón. Acompañado por una banda impecable y una puesta en escena sutil pero elegante, Blunt repasó íntegramente «Back to Bedlam», abriendo con sus cuatro grandes clásicos ,“High”, “You’re Beautiful”, “Wisemen” y “Goodbye My Lover”, canciones que, según contó entre risas y en perfecto español, “nunca han salido de sus conciertos”.

Pero el momento más especial de la noche llegó cuando interpretó seis temas del disco que no tocaba hace 18 años. Temas como “Tears and Rain”, “Out of My Mind” y “Billy” ,esta última dedicada a un viejo amigo que vivió en su sofá cuatro meses, hasta que terminó mudándose a casa de un tal Ed, quien según James, “le cobró… en carne” (¡el público estalló de risa!), trajeron de vuelta ese repertorio más profundo y menos frecuente, para delicia de los fans más fieles.

@reinerphoto

Blunt se comunicó todo el tiempo con el público en español, revelando que ha estado practicando con Duolingo, bromeando sobre los asistentes “obligados por sus parejas” y agradeciendo por haber comprado su primer disco, “gracias al cual me pude comprar una casita en Ibiza”, dijo con picardía.

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El tramo final del concierto fue pura emoción. Sonaron himnos como “Same Mistake”, “Carry You Home”, “Bonfire Heart”, “1973” y la conmovedora “Monsters”, que provocó lágrimas silenciosas entre muchos de los asistentes. El show cerró con la energía y dulzura de “Stay the Night” y “OK”, dejando a todos con una sensación de plenitud y nostalgia feliz.

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A 20 años de aquel álbum que lo hizo inmortal, James Blunt demostró que su música sigue tocando fibras profundas. No solo por sus melodías o letras honestas, sino por su autenticidad, cercanía y esa capacidad única de hacernos reír mientras lloramos.

@reinerphotoNota: Luis Bonilla

Fotos: @reinerphoto

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