REVIEW CONCIERTO | Los Jaivas en Estadio Nacional: Un Legado que Perdurará por Siempre
Reseña: Kevin Fuentealba Mol
Fotos: Ramón Gómez y María Loreto Plaza | Lotus
Los Jaivas consolidaron un nuevo hito en su extensa carrera, llenando el histórico Estadio Nacional en un concierto memorable que repasó una ininterrumpida trayectoria de 62 años. La velada recorrió los cimientos de su discografía, siendo acompañados por destacados músicos invitados que rindieron tributo a su invaluable legado.
El recinto se llenó de vida mucho antes de la música, con actividades artísticas como pintura en vivo y batucadas que animaron la previa. Un público multitudinario y transversal se aglomeró en el coliseo de Ñuñoa, desde niños hasta adultos mayores, contando además con la presencia de autoridades como el Presidente de la República Gabriel Boric y la candidata presidencial Jeannette Jara.

El Pincel de la Memoria y el Comienzo del Viaje
El comienzo del show estuvo marcado por un emotivo tributo a René Olivares, el pintor y diseñador chileno encargado de ilustrar la mayoría de las portadas emblemáticas de Los Jaivas, quien falleció en octubre de este año. Este reconocimiento audiovisual fue acompañado por el instrumental «Huairuro», mostrando el recorrido de la banda a través de los trazos de Olivares, repasando su historia visual hasta llegar al hito del Nacional. «Nuestra música vivirá eternamente entre tus lienzos y tu recuerdo», fueron las sentidas palabras que despidieron al artista y marcaron el puntapié inicial de la jornada.

Los Jaivas ingresaron al escenario arropados por las cálidas palmas del público y, sin vacilación, dieron inicio al espectáculo de forma puramente instrumental. «Takirari del Puerto», de su álbum «Aconcagua», fue la primera pieza seleccionada; una elección que se sintió como una ofrenda a los orígenes, cuando cinco jóvenes se juntaban a improvisar obras de rock progresivo.
Mario Mutis tomó la palabra para conectar con la multitud: «Muchas gracias por todos los años que están ahí, son 62 años tocando por los escenarios de todo el mundo…». La primera parte del show se mostró más ligada a lo instrumental y a la figura de Violeta Parra. Interpretando «Arauco tiene una pena» (de «Obras de Violeta Parra») y «Corre que te pillo», la banda honró los trabajos publicados durante su estadía en Francia, tocando de manera excepcional y demostrando desde el primer minuto la maestría técnica de cada músico en escena.

Un Viaje al Puerto con Invitados Ilustres
La banda nos llevó a sus raíces con un set enfocado en el litoral, casi como una ofrenda a su natal Viña del Mar y al puerto de Valparaíso. Lo más llamativo es que no lo hicieron solos, sino rodeados de amigos.
La procesión de invitados comenzó con Roberto Márquez de Illapu para interpretar «La Centinela». Desde Villa Alemana se sumó la crudeza de Aldo «El Macha» Asenjo, aportando su sello en «Vergüenza Ajena», seguido por Nano Stern, quien estuvo presente tocando «Indio Hermano» como un homenaje a los pueblos originarios; Nano, compañero fiel durante la gira acústica de este año, mencionó emocionado que si no estuviera en el escenario, estaría en el público.

La solemnidad porteña continuó con la presencia de Congreso, representados por Tilo González y Pancho Sazo para interpretar juntos «Valparaíso», instancia donde Sazo confesó que en algún momento de su vida también quiso ser un Jaiva. Finalmente, el bloque culminó con la energía desbordante de Joe Vasconcellos, quien fiel a su carisma lideró una hermosa versión de «Un Mar de Gente», canción característica de su álbum popularmente llamado «El Indio».
Más allá de transportarnos geográficamente, esta sección celebró la trayectoria de Los Jaivas desde la visión de sus propios pares. Simbólicamente, la banda cedió el espacio a aquellos músicos que crecieron escuchando sus canciones y que alguna vez soñaron con compartir escenario con estas leyendas vigentes.

Ascendiendo a las Alturas de Machu Picchu
«¿… y cómo subieron el piano?». La famosa pregunta fue respondida con un video histórico mostrando el titánico montaje de la banda en las ruinas incas, validando finalmente la leyenda logística del helicóptero. Con ello, se anunció por los parlantes que la obra maestra «Alturas de Machu Picchu» sería interpretada de manera íntegra.
Sorpresivamente, la figura del Diablo de La Tirana hizo su aparición en el tejado del Estadio Nacional, para luego posarse en el escenario y finalmente en la galería de la escotilla N°8 —el memorial a los detenidos desaparecidos—. Sus pasos de baile al ritmo de «Del aire al aire» fueron acompañados por los versos de Pablo Neruda y las llamas del fuego que se mantuvo encendido durante el resto del concierto en dicho memorial.

Vestidos con sus tradicionales trajes blancos, Los Jaivas regresaron para interpretar «La Poderosa Muerte», la pieza fundamental de rock progresivo que demostró el sonido impecable de la banda en vivo. Luego, «Amor Americano» se encargó de levantar al público de sus asientos, mientras que «Águila Sideral» transportó a los asistentes a una dimensión completamente distinta.
Este fue el momento más íntimo de la banda con el público nacional: sin aditivos, sin invitados, sin cámaras de transmisión; solo un despliegue visual de vanguardia modelado en 3D que rozó lo psicodélico. Lo presentado fue un hito dentro del hito, confirmando que escuchar «Alturas de Machu Picchu» completo en vivo es una experiencia sobrecogedora.
Tras la interpretación de «Antigua América», la banda atacó la trascendental «Sube a nacer conmigo hermano», marcando el punto más alto del álbum y uno de los momentos cumbres del concierto, donde el público se rindió ante la magna ejecución. El set concluyó con «Final», acompañado nuevamente por los versos de Neruda, cerrando así un reconocimiento sublime a su obra más aclamada y a uno de los trabajos musicales más importantes compuestos por músicos chilenos.

Los Grandes Éxitos que Resonarán Siempre
Tras el viaje a la cumbre andina, el concierto retomó su ritmo festivo, esta vez «tirando la casa por la ventana». «La Conquistada» fue la primera de una serie de éxitos ininterrumpidos. A hilo tendido, Los Jaivas despacharon clásicos como «Pregón para Iluminarse», «Hijos de la Tierra» y «Mambo de Machaguay», repasando las mejores épocas de su extensa discografía y regalando los momentos de euforia que la gente esperaba.

Pero Los Jaivas tenían preparada una sorpresa final. Para el cierre, invitaron al escenario a Álvaro Henríquez de Los Tres. Junto a él interpretaron «Mira Niñita», en una versión conmovedora que devolvió a la banda a sus orígenes, evocando aquellos primeros temas que los lanzaron a la fama y los instalaron en el oído chileno en el lejano 1972.

Para el adiós definitivo, con Henríquez en voz y Nano Stern en percusiones, el broche de oro fue «Todos Juntos», invitando al estadio completo a cantar, acompañados de hermosas visuales que repasaron la discografía de la banda tallada digitalmente en la cordillera. «Muchas gracias a todos los que están esta noche y los que han estado siempre, muchas gracias, será hasta la próxima», fue la despedida de Mutis, regalándonos la postal final bajo la luna brillando en el cielo capitalino.
Más que un megaevento, este concierto fue una celebración a la trayectoria y legado de una institución histórica a nivel latinoamericano. Un repaso exhaustivo por todas las fases creativas, desde sus primeros trabajos experimentales hasta sus obras cumbres. La puesta en escena inmersiva, sumada al sonido hipnótico y emotivo de la banda, convirtió la noche en una jornada perfecta; un regalo de Los Jaivas a nuestro país.

Los Jaivas son mucho más que una buena banda; son una travesía que viaja desde su natal Viña del Mar y el puerto de Valparaíso, con paradas en Argentina y Francia, hasta elevarse más allá de las alturas de Machu Picchu. Al final de todo, Los Jaivas son hijos predilectos de esta tierra, y su legado vivirá eternamente en la memoria nacional.
