REVIEW CONCIERTO | Rhapsody of Fire: “Challenge the Wind / Dawn of Victory 25 years celebration Latin America tour 2025”: ¡Alza el hacha y toma el trueno!

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De su exitoso año 2024, el cual los trajo a Chile para la gira “Glory of Salvation tour”, los italianos llegaron con toda la artillería de power metal, así como de dragones y caballeros.

Pero antes tendríamos ante nosotros los sorpresivos teloneros de Delta, demostrando todo su trabajo y en gira de sus “20 años y Gemini”.

Delta: triangulando sonidos, rompiendo barreras

La noche se abrió como un portal progresivo, un umbral donde la realidad cedió ante la música. Primero, Delta encendió el aire con “End of Philosophy” y “No Distraction”, dos llamas que ardieron limpias y directas. Sus notas resonaban como pensamientos que buscan sentido, como pasos firmes en un sendero al interno. Era un llamado íntimo, casi filosófico, que preparó el espíritu del público para algo más grande, más épico, más desbordado.

Luego de una innecesaria larga espera, llegan los headliner Rhapsody of Fire, y con ellos, el universo se expandió.

Lo primero fue un basto recorrido por su último álbum y algunos temas de su carrera, pero lo segundo, era una copleta celebración de symphonic, epic & heavy metal. La primera de todas las notas de The Dark Secret emergieron como un conjuro antiguo, una revelación que despertaba dragones dormidos en la imaginación colectiva. Unholy Warcry fue un estallido: un ejército de emociones marchando al ritmo del metal sinfónico, levantando corazones como estandartes. *Rain of Fury* cayó sobre todos como una tormenta luminosa, y I’ll Be Your Hero fue el abrazo heroico que elevó la voz de cada asistente.

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Cuando sonó “Chains of Destiny”, cada cadena parecía romperse dentro del pecho, y *Wizard’s Dream* trajo un instante de magia pura: un susurro entre mundos.Challenge the Wind invitó a cruzar fronteras invisibles, a desafiar todo lo que pesa.

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La historia continuó con la energía encantada de «Kreel’s Magic Staff», seguida por el fulgor de *Lux Triumphans*, un himno que iluminó cada esquina de la sala. «Dawn of Victory» fue un amanecer colectivo, una explosión de gloria compartida.

Con “Triumph for My Magic Steel”, la banda afiló la noche con riffs que cortaban sombras.

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En «The Village of Dwarves», todos descendimos a un valle secreto donde las melodías danzaban como linternas. «Dargor, Shadowlord of the Black Mountain trajo de vuelta la sombra, el mito, el héroe caído y levantado. «Holy Thunderforce» cayó como un rayo sagrado, estremeciendo cada fibra del público.

Cuando parecía que el viaje no podía ser más grande, comenzó «A New Saga Begins». Entonces entendimos que la música no sólo relata historias: las crea. Las extiende. Las vuelven eternas.

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ConLand of Immortals, las manos se alzaron como alas. Finalmente, Emerald Sword cerró la noche como una leyenda que cobra vida: un estallido de poder, de nostalgia, de épica pura que dejó al público brillando con el mismo fulgor esmeralda de la canción.

Porque algunas noches no son sólo conciertos: son reinos, para que se cruzan, espadas que se alzan, emociones que se tallan para en el alma.

Nota: Fito Serey

Fotos: @edo_cl

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