REVIEW CONCIERTO | Yngwie Malmsteen: El emperador del shred celebra su reinado en Chile
Lo que se vivió anoche en el Teatro Coliseo fue más que un concierto: fue una erupción volcánica de virtuosismo, actitud y brutalidad sónica. Yngwie Malmsteen no vino a mirar el pasado, vino a reafirmar su reinado, celebrando cuatro décadas al mando de la guitarra con un espectáculo tan demoledor como elegante.
Desde que arrancó con la explosiva “Rising Force”, el público fue arrastrado por una tormenta de neoclásico metalizado y técnica salvaje. Con una banda afilada como cuchillas y una puesta en escena directa, todo giraba en torno a la figura del maestro sueco: su guitarra, su carisma… y esa energía desbordante que no conoce pausas.
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En comparación con su última visita en 2022 donde ofreció dos fechas, el cambio fue notorio: la iluminación fue mucho más clara y efectiva, permitiendo seguir cada uno de sus movimientos sin la cortina de humo excesivo que antes lo ocultaba. Esta vez, verlo ejecutar sus solos con absoluta claridad fue parte clave del impacto visual y emocional.

El setlist fue un recorrido frenético por sus himnos: desde la velocidad sin tregua de “Top Down, Foot Down”, pasando por piezas de tinte épico como “Relentless Fury”, hasta momentos más íntimos como “Like an Angel”. La fusión entre lo clásico y lo eléctrico se sintió intensa en piezas como “Badinerie” de Bach y ese delirante cruce entre “Far Beyond the Sun” y “Seventh Sign”, donde la ovación fue inmediata.

Sin embargo, no todo fue perfecto. Aunque el sonido en general estuvo bien ajustado especialmente si lo comparamos con el 2022, hubo varios momentos en los que el acople generó ruidos molestos, empañando la experiencia. El momento más crítico llegó con la acústica “Black Star”, donde el sonido colapsó por completo. La pérdida de audio fue la gota que rebalsó el vaso y el concierto terminó abruptamente, dejando fuera un clásico esperado por muchos: “I’ll See the Light Tonight”.

A pesar de ese final abrupto, el resto del show fue una demostración apabullante de fuerza, virtuosismo y actitud. Yngwie no tocó, arrasó. Convirtió al Coliseo en su templo y a la audiencia en fieles devotos de su evangelio distorsionado.

Porque cuando Yngwie Malmsteen pisa un escenario, la guitarra se convierte en lanza, fuego y relámpago. Y anoche, aunque con un cierre amargo, nos recordó por qué sigue siendo una de las figuras más abrasadoras de la historia del rock neoclásico.
Setlist:
- Rising Force
- Top Down, Foot Down
- Soldier
- Into Valhalla / Baroque & Roll
- Relentless Fury
- Like an Angel
- Now Your Ships Are Burned
- Wolves at the Door
- (Si Vis Pacem) Parabellum
- Badinerie (Johann Sebastian Bach cover)
- Paganini’s 4th / Adagio
- Far Beyond the Sun / Bohemian Rhapsody
- Seventh Sign
- Toccata
- Fire and Ice
- Evil Eye
- Smoke on the Water (Deep Purple cover)
- Trilogy (Vengeance)
- Guitar Solo (1000 Cuts) / Overture
- Blue
- Fugue / Guitar Solo
- crowd march
- You Don’t Remember, I’ll Never Forget
- Black Star
Nota: Luis Bonilla
Fotos: Eduardo Sandoval
