REVIEW CONCIERTO | Metal Beer Festival 2026: Solo aguarden ¡La muerte ya hacienda!

7-IMG_4908

Toda muerte anunciada, tiene un relato de vida y expiaciones, la nuestra, fue pecar con el mayor de los metálicos sonidos -y más esperados- por más de dos décadas Death to All y el feroz retorno de los barbáricos Destruction.

El Metal Beer Festival 2026 trae un cartel atronador, cargado a expositores de lo más extremo del Metal: Recorramos la senda del heavy metal desde el thrash metal hasta el embriagante death metal.

Amnessia Eterna: Del podio a las tablas

Los santiaguinos thrash metaleros fueron los ganadores indiscutidos y acreedores de abrir el Metal Beer Festival. Aunque su breve -pero mordaz- presentación no pudo escapar de las 3 canciones, comenzaron a convocar público desde sus inicios. Su particular estilo ochentoso, amalgama de thrash, heavy metal y algún aditivo de metalcore (en su repertorio más nuevo) fue la exposición desmedida para la convergencia escénica, no duden en que darán de qué hablar.

Mariano Beuses

Kythrone: El mal si tiene rostro y es black metal

Los también santiaguinos (pero con más sonido a eslavos) comienzan sin miramientos su ambiental y desoladora puesta en escena. El negro metal proviene desde las muetras y pútridas las raíces más atmospheric del black metal.

Un par de desperfectos técnicos es la excusa para hablar con el público y no doblegar el espíritu de los músicos, no así el de los fieles oyentes. Su espectáculo estuvo de lo más animal a lo más brutal, quemando en hogueras de metal los corazones de los asistentes. El número de estos últimos se cifró en cientos, quemados por el abrasador black metal. No hubo sonidos deshonestos, sólo la ramificación boscosa de un triunfal y fúnebre metal, subyugando a su música el copioso público.

Mariano Beuses

Metakiase: Acércate al fuego y arde en él

Un grueso metal clava como una aguja incandescente en nuestros oídos, se postra en el escenario y deja salir su thrash-heavy metal tan filoso como amistoso. Los puconinos (originarios del sur de Chile, del el cono austral del mundo). No da tregua y encanta al oído: thrash, heavy, stoner y rock invisten esta sureña banda, la que comunica con dureza y amabilidad cada encuentro sonoro y atrae a más y más con cada riff, con cada taping, con cada percusión.

Su espectáculo es una invitación a la moderada pasión y, probablemente, al encuentro de algo nuevo, nos los vean desde lejos.

Mariano Beuses

Dorso: El cambricano reinado del Avant-garde

De trilobias riffs y ptetoráctilas percusiones se conjugan en la exposición de avant-gardede de los ya consagrados Dorso.

¿Qué duda podría haber del dorsálico sonido?

Tiembla la arena al sentir el aleteo de este gran reptil volador. Su figura de carne y metal trajo la euforia del público con el emblemático repertorio de los viejo y nuevo.

Los cuentos estuvieron ahí presentes, de satírico lenguaje y brutal exponencial, los santiaguinos cruzaron por todo los estilos que se les viniese en ganas: death, thrash, prog, heavy metal y lo que se les plazca ¿cómo podrías detener el jurásico aleteo?

Alguien del público le gritó (en una pausa): “¡Muestra el poto!” y el público comenzó a vitorear: “¡El poto, el poto, el poto!”, a lo que su guitarrista y líder les contesta: “¡El poto…es para mi señora!” El público comenzó a reír y aguarda con arenga el deslumbrante show, aguardando sorpresas, entremeses y puro metal.

Mariano Beuses

Destruction: Sin cansancio, sin cuartel

Tras un retraso de 15 minutos, el público estaba ansioso y furibundo aguardando la llegada de los germánicos Destruction. A su haber, una máquina de guerra nunca entra tras la vanguardia.

Destruction no sólo salió desde la consagrada oscuridad que siempre esconde a los músicos, entre gritos y abucheos (pifias) salen a romper el escenario con su crudo thrash metal, pieza ilustra de la artillería alemana. Sin temor a nada, vienen a cumplir con lo prometido: moshpit a raudales, descontrol y más moshpit, más y cada vez más grandes.

Mariano Beuses

Sin pausa y con un atronador espectáculo de metal, el animal demoníaco surge desde dentro de la encadenada maquinaria craneal para tocar sus nuevos estandartes y sus viejas glorias, nada de cuartel. Sin parar, casi  y ni siquiera para saludar al público, la demolición fue apasionantemente eterna. Una canción tras otra y sin respiro, sostuvo el show por más de 1 hora de explosivo demónico thrash metal alemán, rápido, intempestuoso, delirante hasta infierno destructivo.

El encore llegó con la irrupción de la conceptual motosierra, madre de toda euforia y dicha ¿Dudas del poderío de Destruction? su nombre los precede. Como un titánico tanque Panzer V, comienza a despedirse esta noche, pero antes de su salida, vamos con uno de los encore más largos que he escuchado en la vida, 5 canciones que dejaron a las personas a tope, tanto así, que la transpiración se hizo personas.

Mariano Beuses

 

Death to All: la muerte simbólica se personifica material

El poderío más grande y más esperado por fin llega a nosotros. Su resonante sonido es el clamor de las pretéritas fundacionales de antaño. Si bien ellos mismo se presentan como una banda “tributo al origen y a la memoria”, son la memoria viva de los pilares de un subgénero del metal que se escribió en mucho más que tinta, anales de la historia del heavy metal (o metal) y antecedente del futuro. Death to All es la manifestación empírica de lo que se construyó en el pasado y lo trajo la pasada noche, no antes, no después, justo esta pasada noche.

Lo cierto es que, se podría pensar inmediatamente en un error, ya que la banda ha tocado 2 a 3 veces con anterioridad (corríjanme si nos cierto), pero nunca estos 2 álbumes en su totalidad: “Spiritual Healing” y “Symbolic” en los que, el primero de ellos, es una muestra de la etapa más brutal y encarnizada de la banda y al mismo tiempo, transitoria. Mientras que el segundo, es el paso al death metal técnico y con influencias progresivas (no se equivoquen, no han tocado jamás prog metal, abro el debate).

Mariano Beuses

Podría narrar una casi interminable lista de canciones que, con los años, se han transformado en piezas inolvidables e inconfundibles del poderío musical que la banda Death levantó como uno de los pilares más extremos del heavy metal, para ese entonces y cuna fecunda de todas las amalgamas death metal de hoy y nuevos subgéneros.

La furia de las cuerdas, guitarras y bass, marcaron el paso avasallador de la muestra integral de las antiguas destrezas musicales que dieron renombre y posición a la banda Death, demostrando que se equivocan al pensar que la norteamericana banda era “un sólo hombre” o se trataba sólo de este, sino que un conjunto que supo poner sus percusiones y riffs en la historia.

Mariano Beuses

El público ovación toda la noche, ¡Por completa! El incuestionable sonido del show sonó como un “Lado A” y un perfecto “Lado B”, porque si cree que la música no puede ser más brutal sólo por ser técnica, se equivocan.

Las personas de la audiencia aplaudían, gritaban coreando, alzaban los puños y en malocchio, algunos se golpeaban la cabeza y otros, otros en la eterna y tradicional danza de brutalidad llamada “moshpit”.

Las furiosas luces rojas y altas tampoco se ausentaron, con una bengala que ardía hasta el alma, corriendo descontrolada alrededor de una jauría de hombres y mujeres con las almas en llamas.

Mariano Beuses

La interpretación fue perfecta en cuerdas, percusión y voz, no hubo margen de error, no hubo compasión, y si hubo una voz perfecta, acorde a cualquier anacronismo musical de “Healing” o “Symbolic”.

El encore fue mediado por una apasionante inversión de cueca en las cuerdas graves (bass), que estimuló más la hipérbole responsiva del público, un mar de personas en perfecta sintonía eufórica.

Mariano Beuses

Y tú ¿Estuviste ahí? ¿Cuál es esa canción que te trajo euforia, risas y alegría?

Los leo en los comentarios.

Por: Fito Serey

Fotos: Mariano Beuses

Comparte esta noticia con tus contactos