REVIEW CONCIERTO | Primal Scream: “Hacer una fiesta a causa de lo que pesa”
Reseña: Catalina Caniumir O.
Fotos: Eduardo Sandoval
De manera simbiótica se vivió la noche del pasado jueves 6 de noviembre en el teatro Coliseo con la presentación de Primal Scream. La banda liderada por Bobby Gillespie hizo lo que más disfruta hacer y con una naturalidad impecable, dando inicio a este espectáculo con el clásico “Don”t Fight It, Feel It”, canción del “Screamadelica”, su disco más emblemático hasta la fecha, y con justa razón, ya que logra ser revitalizante y, por lo demás, estar en completa cohesión con su último trabajo, el que trae a relucir su sonido más clásico a flote como algo más que una pauta generacional de culto.

Como era de esperarse, tras el reciente lanzamiento de su duodécimo disco “Come Ahead” -y luego de una pausa de 8 años sin lanzar nuevo material- tuvimos el agrado de poder escuchar en vivo gran parte de este nuevo trabajo de estudio, con 7 de las 11 canciones del nuevo disco formando parte de su setlist, y que a su vez, no se sintió ajeno en ningún momento, debido a lo compaginado que se siente con su identidad, generando una instancia para bailar al unísono, por mucho que estas nuevas rolas estén recién armándose espacio en nuestra memoria.
La conexión entre los espectadores y la banda se dio como el de dos viejos amigos que llevaban tiempo sin verse y se reencuentran en su hábitat natural: una disco repleta de swing y groove, y muchas buenas migas. Gran parte de esta soltura tuvo que ver con el gran guitarrista Andrew Innes, quien con su desplante y carisma característico, fue llevando al público presente a un constante empuje hacia el movimiento y deleite.

Por otro lado, Bobby se mantuvo más calmo y recatado en la primera parte del show, lo que permitió la desenvoltura de la banda de forma amplia, transformando la experiencia en un espacio donde cada integrante pudo expresar abiertamente su dominio en el escenario, pasando a ser tanto el tercero como el último acto de la presentación, momentos claves donde el desplante y la entrega del líder de la banda se dejó relucir, mostrándose a todas luces completamente a merced de su público, conectando con la gente e interactuando anímicamente al son de la fiesta.

“Swaltika Eyes” marcó el momento más industrial del sonido de la banda, recordándonos que la banda no se encasilla en un solo lugar, pertenece a la fiesta, sí, pero la deja fluir, se permea de lo desinhibido del ambiente para generar un lugar donde la exploración pueda florecer sin provocar un quiebre en el espacio, sino que más bien fortalecer los lazos que se van construyendo durante la jornada.

Y es que eso es lo que propone finalmente Primal Scream, hacer una fiesta para permitirnos la distensión, pero a causa de lo que pesa, “Come Together” nos hace un llamado claro a la unión colectiva, pero haciendo un claro énfasis, al recordarnos que esa fuerza responde a una necesidad, que se gatilla por la oscuridad que habita en el mundo, alentándonos como misión en común el no decaer por mucho que el panorama sea un desastre, por mucho que la realidad duela, destruya, y nos ponga en jaque.

