REVIEW CONCIERTO | The Adicts en Chile: una despedida llena de color, caos y punk teatral en el Teatro Coliseo
Una noche de confeti, burbujas, risas y mosh marcó el regreso y despedida de The Adicts en Chile. Los íconos del punk británico aterrizaron en el Teatro Coliseo de Santiago este 8 de octubre de 2025, en el marco de su gira “Viva La Revolution! Adiós Amigos”, el tour final con el que cierran más de cuatro décadas de historia sobre los escenarios del mundo.
El ambiente dentro del Coliseo se respiraba distinto desde temprano. Cientos de fanáticos, muchos vestidos con sombreros, maquillaje blanco y corbatas negras en homenaje a “Monkey” Warren, llenaban las calles del centro de Santiago. La jornada comenzó con Paranoia, agrupación chilena que abrió la noche con un set cargado de energía, actitud y punk directo al rostro. Con un sonido crudo y letras que reflejan el caos urbano y la desobediencia juvenil, el cuarteto nacional prendió al público y dejó claro que el punk local sigue vivo y bien representado.

Cuando el telón cayó y las luces se apagaron, un grito unánime recorrió el recinto: “Let’s go!”. Así comenzó el carnaval punk de The Adicts, con el carismático Keith “Monkey” Warren al mando, desplegando su teatralidad característica. Paraguas, confeti, cartas de póker, pelotas inflables y su eterna sonrisa de payaso anárquico. Desde los primeros acordes, la banda repasó clásicos que marcaron generaciones, con «Joker in the Pack«, «Horrorshow» y «Rockin’ Wrecker» provocando saltos y coros imparables.

A mitad del show, temas como «Troubadour» y «I Am Yours» bajaron ligeramente las revoluciones, regalando un momento más íntimo y melódico entre tanto frenesí. Pero la calma duró poco: «Who Spilt My Beer«, «Fuck It Up» y «Crazy» devolvieron la locura al público, con un Coliseo convertido en una pista de carnaval punk donde nadie se quedaba quieto.

El cierre fue, como era de esperarse, apoteósico. «Chinese Takeaway«, «Bad Boy» y la infaltable «Viva la Revolution» desataron un último estallido de energía colectiva. El público coreó cada palabra mientras una lluvia de confeti caía sobre la multitud. En los rostros, se mezclaban la alegría y la nostalgia. Sabían que probablemente era la última vez que verían a The Adicts sobre un escenario chileno.

Con casi 50 años de carrera, los británicos demostraron que su espíritu sigue intacto. The Adicts no solo ofrecieron un concierto, ofrecieron un espectáculo total, un acto teatral de anarquía, diversión y libertad. En tiempos donde muchos se despiden sin brillo, ellos eligieron hacerlo fieles a su estilo. Desbordando color, energía y complicidad con su público.

Foto: José Onetto
